Loca sinceridad
Sólo soy uno más
divagando en la ciudad.
Nostalgia de lo nunca sucedido,
impotencia de estar obligado a pensar.
Con el camino siempre contrario,
con el sol alumbrando detrás.
Equivocado estoy, es mi destino.
Tanto así que algunas veces olvido
que todo lo que hay alrededor
es producto de mi propia creación.
Las horas caen una a una,
soy espectador de la maldad.
El tiempo destruye a las tortugas,
pacientes no hacen más que esperar.
La sabiduría dura un rato,
por lo general no se sabe aprovechar.
A veces es un tanto ingrato,
el olor de este horrible lugar.
El caos se impone, desconcha las paredes,
asesina la belleza, revienta los pinceles,
descubre las verdades, las cambia por mentiras,
hundido en vanidades, me agobia y me fatiga.
Soñando lo imposible,
se agota nuestra vida.